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El renacimiento de los jardines de Chambord

Una nueva dimensión

En la primavera de 2017, el dominio de Chambord adquiere una nueva dimensión con la reaparición de los jardines a la francesa

EL RENACIMIENTO DE LOS JARDINES

Eran obras faraónicas y sin embargo solo duraron cinco meses. Un centenar de personas trabajaron sin descanso para realizar la proeza de recrear los jardines a la francesa del castillo, tal y como eran en el siglo XVIII. Porque en el Renacimiento todavía no existían. Como Chambord fue construido sobre tierras pantanosas de difícil acondicionamiento, las inmediaciones del castillo permanecieron relativamente silvestres hasta la época de Luis XIV.

Las primeras obras se iniciaron en el siglo XVII, para ser rápidamente interrumpidas y retomadas luego durante la visita del rey de Polonia Stanislas Leszczynski, quien se instaló en Chambord entre 1725 y 1733. El soberano polaco se lamentaba entonces de las epidemias de paludismo que afectaban a su séquito durante el verano, señal de que ya iba siendo hora de sanear ese pantano. Las obras, iniciadas durante el reinado de Luis XIV, continuaron pues a partir de 1730, con la construcción de puentes, diques, un canal y una terraza.

Una vez saneado, el terreno estuvo listo para acoger un jardín formal francés, en base a un diseño de 1734. Se plantaron 6,5 hectáreas, que luego se enriquecieron con especies exóticas sorprendentes: 250 plantas de piña, 121 naranjos, un limonero, un limero… Sin embargo, a partir de la Revolución, el jardín languidece por falta de mantenimiento. En el siglo XX, solo quedan algunos espacios con césped… hasta el año 2016, en que surgió el proyecto de recrear los jardines de Chambord.

REVIVEN LOS JARDINES PERDIDOS

Los parterres de césped, arriates e hileras de árboles y enrramadas fueron reproducidos en su forma y dimensiones originales en apenas cinco meses. Algunas especies fueron reemplazadas por otras: por ejemplo, como hoy los castaños de Indias y los bojes de antaño son víctimas de enfermedades, se los sustituyó por otras especies de aspecto similar. En cambio, ¡han vuelto las piñas y los cítricos!

En total, esta obra titánica movilizó un centenar de personas que replantaron 618 árboles, 840 arbustos, más de 15.000 plantas de cerco y cerca de 11.000 plantas perennes con flores. El proyecto fue pensado en una óptica de desarrollo sostenible: se eligieron especies perennes que requieren poco cuidado y ningún tratamiento fitosanitario.

Desde la primavera de 2017 se puede admirar la magnífica floración de los 176 rosales y visitar los jardines, ¡por largo tiempo!

Entorno salvaje

El inmenso dominio de Chambord incluye un extenso bosque salvaje de más de 5.000 hectáreas, donde se conserva la fauna local. Un muro perimetral de 32 km de largo rodea el dominio, permitiendo el control de la población animal. Algunas zonas abiertas al público disponen de puestos de observación en libre acceso, mientras que en otras zonas, cerradas, es posible reservar plaza para escuchar el bramido del ciervo, desde mediados de septiembre a principios de octubre. ¡Una experiencia mágica!
Reservar plaza para escuchar el bramido del ciervo, de mediados de septiembre a comienzos de octubre: ¡una experiencia mágica!