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El último río salvaje

El Loira en sus múltiples facetas

Mil kilómetros, dos mil años de historia… déjate transportar por el Loira, río real, apasionado, pero sobre todo, río vivo

Por la ladera curva y por los nobles valles, los castillos se esparcen como altos en la ruta. Y en la majestuosidad de mañanas y tardes, el Loira y sus vasallos se van por los senderos.

Al comienzo de Châteaux de Loire, el poeta Charles Péguy sublimó ese río que ha hecho soñar a los reyes de Francia, y a través de ellos, a todo un pueblo vinculado con el curso de agua más largo del país. Más de 1.000 km separan su nacimiento, al sudeste del Macizo Central, en Ardèche, del estuario de Saint-Nazaire, en donde da su nombre al Loira-Atlántico desembocando en el océano. Y ya después… ¡buen viento y buena mar!

Cuando nace, sin embargo, es apenas un hilo de agua, aunque de carácter bien templado. En 1938, a una alumna que pasaba su certificado de educación primaria, le preguntaron: «¿Dónde nace el Loira?» A lo que ella respondió: «En el establo de mi abuelo.» Por asombroso que parezca, ¡esta pequeña niña de Ardèche tenía razón! En efecto, el Loira tiene varias fuentes, y una de ellas fluye por la pila de piedra de una granja, al pie del monte Gerbier-de-Jonc, a 1.417 metros de altura.

Río salvaje…

Primero torrentoso y encajonado, el Loira fluye hacia el norte, para luego refrenar su curso entre Châteauneuf y Orléans, cruzar Blois y bajar hacia Turena, holgazaneando entre Chinon y Saumur, antes de atravesar Angers. Su andar parece lascivo, pero no hay que dejarse engañar. Se dice que es salvaje, y lo fue, pero lo es menos desde que está encauzado, de Nevers hasta el estuario de Saint-Nazaire. Su cuenca hidrográfica de 117.000 km² ocupa una quinta parte de Francia, marcando una frontera meteorológica (¿no se habla acaso del “norte” y el “sur” del Loira?).

Las crecidas del Loira

El Loira, ¿río salvaje? Cierto, pero los hombres han intentado desde siempre contenerlo, desde las "turcies" (diques de piedra y tierra en la Edad Media) hasta los diques aluviales ("levées"), construidos en tiempos de Colbert, en el siglo XVII, y reforzados después de las tres grandes crecidas de 1846, 1856 y 1866. Estas inundaciones y desbordamientos son muy temidos, ya que el Loira puede subir de 1 a 3 metros en menos de 24 horas, basta con que coincidan tres factores: lluvias en la cuenca mediterránea (Cévennes), en la cuenca del Allier y del Morvan, y depresiones oceánicas provenientes del Atlántico en un flujo del oeste.

La prevención de riesgos de inundaciones y crecidas es una de las tres temáticas presentadas por la escenografía del Observatorio Loira, situado en el parque de Mées, en la Chaussée-Saint-Victor, cerca de Blois. «Hay que explicar por qué el caudal de este río puede subir hasta 7.000 m3/segundo, como en las grandes inundaciones del siglo XIX. Pero también por qué puede correr a 40 m3/ segundo, su estiaje más bajo», explican con pasión Jean-Pierre Bessonie y Alain Amiot, respectivamente presidente y responsable de la comunicación de esta asociación que asocia pedagogía y formación sobre el tema del Loira. «Blois es una ciudad de tamaño medio, pero muy rica en lo que respecta a problemáticas relacionadas con el Loira. Aquí encontramos reunida toda la historia del río: marcas de crecidas en las paredes, vestigios de presas, diques, desagües, actividad fluvial, etc.»

En Blois encontramos reunida toda la historia del Loira: marcas de crecidas en los muros, vestigios de presas, diques, desagües, actividad fluvial, etc.

Jean-Pierre Bessonie y Alain Amiot, miembros del Observatorio Loira

…pero navegable

El Loira es un río navegable, al menos hasta Orleans. Desde el verano de 2017, el tema del transporte fluvial se presenta al público en este nuevo Observatorio Loira. «Barqueros fluviales, marineros del Loira, vida de los marineros... tratamos todos estos temas en un ambiente de antigua taberna. Hay mucha interactividad, juegos, etc. Nuestro público está formado por familias y alumnos: todos tienen que participar y, para entender el Loira, la vida de sus marineros, hay que poner manos a la obra: repetir los gestos de los barqueros, poner al público en inmersión», añade Alain Amiot. La historia patrimonial de esta navegación del Loira se acompaña de un folleto didáctico que permite profundizar el tema, combinando técnica y sensibilidad.

Las migraciones en el Loira

El Loira también es una continuidad ecológica: fauna, flora (invasiva o de otro tipo), peces, animales, aves migratorias o permanentes (tercer tema de la escenografía). «El Loira es un verdadero corredor migratorio», explica Jean-Pierre Bessonie. «Las mercancías remontaban desde Nantes, pero no venían solas. Se producían otras migraciones, y aún hoy se siguen produciendo: salmones, sábalos, peces migratorios por excelencia, pero también siluros». Bajo el agua, y también por el aire: charranes, garcetas, águilas pescadoras, chorlitejos. Y los ineludibles castores, visibles al alba o al atardecer.

El nuevo espacio museográfico del Observatorio Loira abrió sus puertas en junio de 2016. Y los imperdibles paseos por el río en barco tradicional, ya sea fûtreau toue cabanée, figuran por supuesto en programa, como complemento de las temáticas desarrolladas en el Observatorio Loira, con salidas desde el puerto de la Creusille en Blois, sobre la margen izquierda. Un motivo más para no perderse este verdadero manual de historia y geografía a cielo abierto, antes de que el agua te transporte, tal vez, hasta el estuario...

Más lejos, hacia el oeste: el estuario de Saint-Nazaire

Última etapa de su viaje entre las orillas, antes de volcarse en el océano, el estuario del Loira en Saint-Nazaire tiene aproximadamente 1 km de ancho. Lugar de encuentro de aguas dulces y saladas, está conformado por canales, bordeado de marismas y praderas húmedas y constelado de islas.

Se trata de uno de los humedales más importantes del litoral atlántico. Su ecosistema comprende el lago de Grand-Lieu y las marismas de la Brière y Guérande (célebre por la extracción de su sal).

El Loira, Patrimonio Mundial de la Unesco

En noviembre de 2000, el Loira fue declarado Patrimonio Mundial de la Unesco: de esta manera, 280 km, es decir, unos 800 km², de Sully-sur-Loire a Chalonnes-sur-Loire, se encuentran hoy protegidos, y también lo están sus inmediaciones.

Cuatro departamentos franceses (Loiret, Loir-et-Cher, Indre-et-Loire y Maine-et-Loire) y seis aglomeraciones (Orleans, Blois, Tours, Chinon, Angers y Saumur) son atravesados por esta joya patrimonial, lo que supone un millón de habitantes concernidos.

Se trata de un reconocimiento internacional por los esfuerzos realizados en la cuenca del Loira, tanto desde el punto de vista medioambiental como de la valorización turística de los parajes.