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Pequeños castillos con carácter

Cinco pequeños castillos a la sombra de los gigantes

Beauregard, Talcy, Fougères, Villesavin y Troussay

Si estás pensando en venir de vacaciones a los castillos del Loira y buscas algunas joyitas menos concurridas que los monumentos emblemáticos, estos pequeños castillos están hechos a tu medida. En pocas líneas, esbozamos el retrato de cinco pequeños castillos situados entre los cuatro pilares que son Blois, Chambord, Cheverny y Chaumont-sur-Loire.

Castillo de Talcy

Una historia singular para este castillo erigido como una finca agrícola en el corazón de la pequeña Beauce (al norte de Blois), en un estilo entre medieval y renacentista, en el que mucho ha influido, por sus orígenes, la familia Salviati. Este castillo también atrae por su relación con la literatura: la hija de Bernardo Salviati se hizo célebre por el poema que inspiró a Ronsard, "Oda a Casandra". Además, diferentes propietarios fueron personalidades destacadas que dejaron su impronta en el castillo.

Te seducirá la atmósfera romántica del lugar, que se desprende tanto de su decoración como de sus jardines.

Nuestro consejo: opta por la visita guiada para descubrir la vida del castillo a través de los siglos y los propietarios. Si tienes oportunidad, reserva la visita puesta en escena con el notario del siglo XVIII.

Castillo de Fougères

Como en Talcy, la arquitectura fluctúa entre Edad Media y Renacimiento. Sus impresionantes dimensiones nos retrotraen a la infancia, por el juego de las proporciones pero también por su ambiente mágico (exposición de castillos maravillosos en su interior en 2019).
Tómate tu tiempo para pasear por los jardines de inspiración medieval (plantas tintóreas, río, glorieta).

Nuestro consejo: opta por la visita guiada en familia.

Castillo de Beauregard

Ahora sí, estamos en el Renacimiento. Erigido por Francisco I, Beauregard es un lugar de festejos (hay una muestra sobre este tema en 2019). Los sucesivos dueños lo irán embelleciendo y marcando el paso de los siglos en sus estancias. Paul Ardier se encargará de confeccionar una galería de retratos conformada por 315 esfigies en la estancia más grande del castillo. ¡El "quién es quién" de la época! Los niños no podrán aburrirse: nada más entrar en el castillo, son invitados a disfrazarse y a jugar.

Nuestro consejo: resérvate un tiempo para visitar el parque, hay pequeños recorridos en familia que son muy recomendables.

Castillo de Troussay

Construido muy cerca del gran castillo de Cheverny, Troussay es considerado hoy el castillo más pequeño del Loira. Recorriendo sus salas, conocerás la historia de un coleccionista del siglo XIX. En el exterior, pasea por el parque, en el que árboles centenarios conviven con colecciones artísticas contemporáneas. Echa un vistazo a la tienda vintage, donde se conserva el estilo de vida de antaño.

Nuestro consejo: opta por el juego infantil. Si vienes en pareja, reserva la habitación de huéspedes.

Castillo de Villesavin

Esta pequeña mansión, muy práctica para acudir a las obras de Chambord, se convertirá con el paso del tiempo en un castillo. El dueño, encargado de supervisar las obras del Rey, se benefició de los servicios de los artistas. Presta atención a todos los detalles arquitectónicos. Hoy la visita se completa con el museo de la boda y sus tradiciones, la minigranja y los coches hipomóviles.

Nuestro consejo: opta por la visita guiada para recorrer las estancias, y en familia, por el juego rally para encontrar el fantasma de Villesavin (¡sí, sí, un fantasma de verdad!).