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Paseos literarios por los castillos

Historia y literatura

Los castillos del Valle del Loira han seducido a grandes poetas e inspirado las más bellas páginas de la literatura francesa

El burgués gentilhombre en Chambord. © Leonard de serres

Molière en Chambord

«En verdad, Molière, nunca habéis escrito nada que me haya divertido tanto, y vuestra obra es excelente». Es Luis XIV, el Rey Sol en persona, quien felicita a Jean-Baptiste Poquelin, conocido como Molière, por su Burgués gentilhombre.

Sin embargo, cinco días antes, con ocasión de su primera representación, el recibimiento de la corte apiñada en el minúsculo teatro del Castillo de Chambord había sido bastante indiferente. Sátira de un burgués, Monsieur Jourdain, que pretende pasar por un aristócrata, esta obra en cinco actos, con ballets intercalados dirigidos por Lully, fue creada y producida por primera vez en Chambord ante el rey, ávido de diversión.

Fue interpretada cuatro veces, hasta finales de octubre de 1670. «Estoy muy satisfecho con vuestra comedia», habría añadido Luis XIV. «Esa es la verdadera comicidad, la broma buena y útil; seguid trabajando de esa forma y me complaceréis». Pese al entusiasmo del monarca, pasarán varios siglos antes de que esta famosa sátira de Molière sobre las costumbres de la corte vuelva a ser actuada en el lugar.

En 2001, la Compañía Alain Germain la rescata del olvido, antes de que Denis Podalydès y Éric Ruf, a su vez, la presenten en 2015. Tres siglos y medio más tarde, la prosa de Monsieur Jourdain sigue provocando la misma delectación, por lo que la obra fue todo un éxito: «¡A fe mía! Llevo más de cuarenta años hablando en prosa sin saberlo. Os quedo muy agradecido por habérmelo enseñado».

Madame de Staël en Chaumont-sur-Loire

Cambio de escenario. A pocos kilómetros de Chambord, Germaine de Staël, conocida con el nombre de Madame de Staël, de apellido de soltera Necker, se hospeda en Chaumont-sur-Loire, como ya habían hecho otras figuras históricas prestigiosas, como Nostradamus, Benjamin Franklin o el escultor Nini.

De abril a agosto de 1810, Madame de Staël se alojó en el castillo que domina el Loira durante su fuga desenfrenada por Europa. En malas relaciones con el Emperador desde el 1800, en esa época es su adversaria oficial. Tras residir en Berlín y Fráncfort, se instala en Tours para supervisar la impresión de su libro De Alemania, una obra científica en la que describe un país sentimental y romántico, que admira y de donde es originaria su familia; un libro que ejercerá una fuerte influencia en la mirada de los franceses a lo  largo de todo el siglo XIX.

De Alemania describe un paisaje que innova, gracias a sus pintores y filósofos, mientras que la Francia imperial está estancada. «El espíritu humano, que parece viajar de un país a otro, ahora está en Alemania», escribe, refieriéndose a la que aún no es una nación, pero que no tardará en serlo.

Madame de Staël no llega sola, sino acompañada por una pequeña corte de fieles: Benjamin Constant, con quien mantendrá una larga relación y que será su compañero en el exilio, Juliette Récamier, Adalbert Von Chamisso, poeta y botanista franco-alemán, y Schlegel, filósofo, crítico y escritor alemán, preceptor de su hijo Augustin.

Germaine de Staël preside en el Castillo de Chaumont un salón de letras y núcleo de los opositores al Emperador Napoleón. Política, amor y literatura están en el centro de las discusiones que sacan del tedio a esta distinguida sociedad.

Como recuerdo de esta época, se le ha dedicado una estancia del castillo, de prestigioso mobiliario. Fue realizada por el ebenista de los palacios imperiales y grandes mansiones de la aristocracia napoleónica, Pierre-Benoît Marcion, a petición del duque de Aumont, par de Francia y gentilhombre de la Cámara durante el reinado de Luis XVIII. El estilo, la calidad de las telas y del trabajo recuerdan aquellos meses en que la escritora vivió en el Castillo de Chaumont-sur-Loire. El conjunto conformado por dos sofás, ocho sillas, un sillón, un “bout de pied” (pequeña butaca que completa el sillón o la poltrona) y una pantalla de chimenea ha sido declarado Monumento Histórico en 2008.

Patio principal del Castillo de Talcy, en el que se conocieron Pierre y Casandra. © OTBC

Ronsard, de la Possonnière a Talcy

«Graciosa, vamos a ver si la rosa, que esta mañana había abierto, su vestido de púrpura al sol, no ha perdido esta tarde, los pliegues de su vestido purpúreo y su tez, semejante a la vuestra»… Este clásico de la poesía francesa fue escrito por Pierre de Ronsard, nacido en 1524 en Couture-sur-Loir, en la mansión de la Possonnière, situada en el departamento de Loir-et-Cher, donde pasó sus primeros doce años de vida, y cuyo encanto lo marcará para siempre.

Es a Casandra Salviati que Pierre de Ronsard dedica los 182 sonetos de los Amores de Casandra, publicados en el “Primer Libro de los Amores”, cuyo verso «Graciosa, vamos a ver si la rosa…» es el más famoso.

Durante su visita al Castillo de Talcy, propiedad de la familia Salviati, donde se conocieron los enamorados Pierre y Casandra, el visitante podrá admirar un pozo con un rosal florecido, conocido como «de Ronsard». El joven Théodore Agrippa d’Aubigné lo menciona en su obra Les Tragiques, probablemente inspirada por su musa Diana, que no era otra que la sobrina de Pierre de Ronsard.

En la pluma de Alfred de Musset, descendiente directo de esta musa de los Románticos, Diana se convierte en una forma velada, tan evanescente como los sueños… En el siglo XIX, Albert Stapfer (1766-1840), uno de los últimos propietarios del Castillo de Talcy, fue el primer traductor al francés del poeta alemán Goethe. Su traducción del célebre Fausto fue ilustrada por el pintor Delacroix con 18 litografías y 60 ilustraciones.