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El Renacimiento en Blois y el Valle del Loira

Qué queda por ver del período renacentista

En el Valle del Loira, y más precisamente en Blois, ¿qué podemos ver del período renacentista?

¿Qué fue el Renacimiento en el Valle del Loira?

Un período tan lejano que nos trae recuerdos de las clases de Historia. Pero concretamente, ¿qué trajeron los vientos de Italia al Valle del Loira? Y hoy, ¿qué podemos ver de la arquitectura del Renacimiento en Blois?
En este artículo te presentamos los mejores extractos del excelente folleto «Renaissance» publicado en 2013 por Villes d'Art & d'Histoire.

Este libro de visita puede descargarse íntegramente al final del tema.

UN POCO DE HISTORIA

El Renacimiento designa un movimiento intelectual y artístico nacido en la Italia del siglo XV, el Quattrocento, caracterizado por el redescubrimiento de los textos antiguos, el deseo de imitarlos y, al mismo tiempo, de hacer una crítica erudita. Para el público en general, la palabra Renacimiento remite a los Castillos del Loira. Pero se trata de una visión restrictiva. Por un lado, existen castillos renacentistas en todo el país, especialmente en la región Île-de-France, empezando por Fontainebleau, que es la principal obra del final del reinado de Francisco I. Y por otro, la presencia del Renacimiento en el Valle del Loira no se limita a los grandes castillos.

El Renacimiento también ha irrigado ciudades y campos, con la construcción de iglesias, edificios públicos, mansiones, casas y palacetes.

 

La contribución del Renacimiento a las artes

En la pintura, la época se caracteriza por la voluntad de representar el espacio de forma convincente, lo que se traduce en la invención de la perspectiva atmosférica en Flandes y geométrica en Italia. En el arte y la arquitectura, los artistas se inpiran en la Antigüedad, imitando no solo las formas del arte antiguo sino también sus principios constructivos.

La vida de los reyes de Francia en el Valle del Loira

Más que las guerras de Italia, emprendidas por Carlos VIII, Luis XII y Francisco I, la circulación de los hombres y las ideas entre Italia y los Países Bajos favoreció la llegada a Francia de esta corriente intelectual y artística. En el reino, ningún poderoso encarna mejor el Renacimiento que Francisco I. En efecto, fue el protector de Clément Marot y de François Rabelais, fundó el que será el Collège de France, creó el depósito legal, fue el anfitrión de Leonardo da Vinci y de Benvenuto Cellini y el constructor de los castillos de Blois y Chambord

 

La instalación de los reyes en el Valle del Loira es un legado de la Guerra de los Cien Años

En 1418, el futuro Carlos VII huye de París, caído en manos de los borgoñones, aliados de los ingleses, para refugiarse en Bourges y luego en Tours. Aunque vuelve a tomar París, haciendo su entrada en 1437, tanto él como sus sucesores seguirán desconfiando de la capital rebelde, y preferirán residir en la región del Loira…

Luis XI nace en Bourges, crece en Loches y vive en el Valle del Loira (Tours, Chinon, Loches). Carlos VIII nace en Amboise, Luis XII en Blois, y Enrique II también en Amboise.

 

Cada uno favorece la ciudad que lo vio nacer

El propio Francisco I, aunque nacido en Cognac (su padre es conde de Angulema), crece en la corte en Amboise y Blois, en donde reside la mayor parte del tiempo al comienzo de su reinado, cuando no visita a su madre Luisa de Saboya en Romorantin. A partir de 1527, tras la derrota de Pavía y su cautiverio en Madrid, decide hacer de París y de l’Île-de-France su residencia principal. Sin embargo, no descuida el Valle del Loira, y los infantes son criados en Blois y Amboise, donde el clima es considerado más sano.

Una corte itinerante, que se desplaza de castillo en castillo y de ciudad en ciudad, deja a su paso príncipes y sobre todo numerosos nobles, servidores de la Corona, deseosos de establecerse lo más cerca posible del rey. Según las épocas, la corte cuenta con 5.000 a 15.000 personas, implicando una importante logística, favoreciendo el comercio y el desarrollo de flujos financieros y atrayendo a artistas, artesanos y proveedores de lo que hoy llamaríamos la industria del lujo.
Las ciudades obtienen de cada soberano la confirmación y consolidación de sus privilegios mediante la creación de cuerpos de regidores (como lo demuestra la construcción de numerosos ayuntamientos), ferias o la implantación de nuevas industrias como la de la seda en Tours o la de la relojería en Blois. El desarrollo de los intercambios trae consigo el auge de la marina del Loira, que Francisco I designa como la primera vía comercial del reino.

UN NUEVO ARTE DE «CONSTRUIR»

Los primeros testimonios del Renacimiento aparecen a mediados del siglo XV. Hacia 1450 se construye el palacio Jacques Coeur, en Bourges, para el tesorero de Carlos VII. Aunque la decoración sigue siendo gótica, manifiesta una abundancia sin precedentes y una magnitud que solo se encontrará cincuenta años más tarde en el hôtel d'Alluye en Blois, construido para otro financiero, Florimond Robertet. En esos mismos años, el repertorio inspirado en la Antigüedad, ya cultivado en Italia, aparece en el pincel del pintor de Tours Jean Fouquet, quien residió en Florencia y Rome hacia 1445, de donde trajo los motivos de pilastras y frontones, capiteles corintios y mármoles de colores que pueblan sus composiciones.

Pero la difusión de este nuevo vocabulario ornamental es lenta. Sus sucesores, hacia 1480, hacen marcos arquitectónicos para las estampas, hacia 1490 alcanza la escultura decorativa y a partir del 1500, la decoración arquitectónica.

Se suele atribuir al viaje de Carlos VIII a Italia la introducción del Renacimiento en Francia. Pero antes que arquitectos o pintores, en 1496 trae consigo técnicos: carpinteros, orfebres, talladores y hasta guardianes de papagayo o un fabricante de incubadoras, pero también creadores de jardines. En efecto, en Italia, más que la arquitectura influida por la Antigüedad, demasiado erudita para ser comprendida, son los jardines los que suscitan la admiración de los franceses.

Carlos VIII en Amboise, y posteriormente Luis XII en Blois, disponen la creación de jardines en terrazas a la italiana. El Valle del Loira se cubrirá entonces de jardines. Por desgracia, hoy todos ellos han desaparecido, y de los jardines reales, solo se conservan en Blois una Orangerie y el pabellón conocido como de Ana de Bretaña.

 

EL PRIMER RENACIMIENTO

Extensas obras urbanas

El urbanismo no manifiesta este nuevo interés por la regularidad, permaneciendo fiel a la concentración parcelaria medieval. Sin embargo, cabe citar algunos ejemplos.

En Romorantin, feudo de Luisa de Saboya (madre del rey), Leonardo da Vinci, convocado a Francia por Francisco I, diseña el proyecto de una ciudad ideal alrededor de un palacio real de planta regular que domina el Sauldre. Se realizan algunos trabajos de excavación, pero el proyecto no llega a buen término, aunque varias de sus ideas serán retomadas en Chambord.

Mucho antes, en cambio, se preocuparon por mejorar el abastecimiento de agua y por crear redes hidráulicas en las ciudades para alimentar fuentes públicas a veces monumentales, como la fuente Luis XII (1492) en Blois o la fuente de Beaune-Semblançay (1511) en Tours.

En Tours, precisamente, se observa un intenso período de construcción de casas con entramado de madera, de 1470 a 1520. Estas casas, a menudo consideradas «medievales», suelen datar del Renacimiento. También perduran las casas con hastial o con muro canalón, muy difundidas desde la época medieval.

Otras mansiones urbanas copian el modelo de las residencias señoriales: cuerpo principal y escalera de caracol alojada en una torre exterior. En los palacetes urbanos posteriores, la residencia construida en el fondo del patio está a veces acompañada de jardines en la parte trasera (hôtel Sardini en Blois). La decoración se vuelve abundante, llegando hasta las casas más modestas.

La evolución de la decoración

La nueva decoración de inspiración antigua aparece discretamente hacia el 1500, en Blois, en el ala Luis XII del castillo y en el hôtel d'Alluye. Los religiosos que ordenan la construcción, en función de los escultores y maestros de obras, pueden pasar del gótico al Renacimiento.

Tras esta fase experimental, en los grandes castillos se constata la elaboración de un estilo relativamente homogéneo, que domina hasta 1540 aproximadamente, y que caracteriza al Primer Renacimiento en el Loira. Las ventanas enmarcadas por pilastras, inauguradas en Gaillon, Normandía, serán retomadas a partir de 1510-1515 en los castillos de Bury (destruido), Chenonceau, Azay-le-Rideau, Blois y, por supuesto, Chambord, cuya construcción se inicia en 1519. Este lenguaje formal da origen a una variación más diversificada en el hábitat urbano. Pilastras y cornisas invaden la arquitectura religiosa.

Los lugares renacentistas que no hay que perderse en la ciudad de Blois

En 1498, tras el acceso al trono de Luis II de Orleans con el nombre de Luis XII, el Castillo de Blois adquiere el estatuto de residencia real.
Convertida en capital del reino, la ciudad medieval se transforma. La corte se instala progresivamente cerca de su soberano. Cortesanos y ricos mercaderes construyen palacetes y casas de entramado de madera, cuya rica decoración evoca las primicias del Renacimiento francés.
A partir de 1512, la prosperidad de la primera mitad del siglo XVI se refleja en la renovación de una importante red de fuentes y en la restauración de las iglesias Saint-Solenne y Saint-Saturnin. El acondicionamiento del palacio, que continúa durante el reinado de Francisco I (entre 1515 y 1520), interviene en un período de renovación arquitectónica. El vocabulario decorativo inspirado en la Antigüedad y la tímida introducción de órdenes en las creaciones reales sirven de modelo a toda la ciudad.
Pero después de 1520 (inicio de la construcción de Chambord), la efervescencia de las obras se atenúa con el abandono progresivo de la corte de Blois en favor de la nueva capital: París.

Hôtel d'Alluye
(1500-1508)

8 rue Saint-Honoré


El hôtel d'Alluye es un palacete edificado para Florimond Robertet, tesorero de Francia, secretario de los reyes Carlos VIII, Luis XII y Francisco I. Influenciado por el arte italiano del Quattrocento, Florimond Robertet convierte a su mansión en un manifiesto de la modernidad, tanto por su planta como por la decoración.
Con unas dimensiones inigualadas en el centro de Blois, esta residencia señorial está compuesta originalmente por cuatro cuerpos principales, precedidos por una galería que forma un peristilo alrededor de un patio central.
Con el tiempo, se fue destruyendo más de la mitad de la casa. Aunque fue objeto de una importante restauración en el siglo XIX, sigue siendo una referencia en el arte del Primer Renacimiento.

Hôtel de Condé
(1547)

3 rue des Juifs


Una bodega gótica y una galería subterránea acreditan una primera construcción medieval. El conjunto del edificio pone de manifiesto una obra tardía del Primer Renacimiento francés: ventanas sin pilastras, escalera que no sobresale de la fachada, galería de columnas jónicas. Esta galería, adosada al muro en el que se abre el pórtico y que da al patio por medio de tres arcos desiguales, confiere toda su monumentalidad a esta mansión, cuya denominación “de Condé” no tiene fundamento histórico. Parece ser que el duque de Guisa habría pasado su última noche aquí en compañía de su amante, la marquesa de Noirmoutier.

Hôtel de Guise
(hacia 1520)

18 rue de Chemonton


Esta mansión fue construida para Nicole Simonnot, maestro de la Cámara de los Dineros de Claudia de Francia. Está compuesta por un cuerpo central adosado a la muralla de la ciudad, una de cuyas torres puede verse a la izquierda, y por un ala corta perpendicular a la derecha.
Las fachadas están decoradas con doble cordón de molduras que presentan una sucesión de medallones sobre el tema de los doce césares. La escalera está separada de la fachada por una composición que recuerda la de Azay-le-Rideau, con la diferencia de que aquí es de caracol y ocupa una esquina. Su nombre actual le fue otorgado indebidamente en el siglo XIX.

 

Iglesia Saint-Solenne,
hoy catedral Saint-Louis
(primera mitad del s. XVI)

Place Saint-Louis

Este monumento fue testigo de un largo pasado: antiguo santuario dedicado a san Pedro en la época merovingia, iglesia consagrada a san Solenne en el siglo XII, será objeto de una importante campaña de reconstrucción en el siglo XIV y bajo la influencia real, que incluye el coro, la fachada y la torre-campanario. Esta reconstrucción manifiesta una tentantiva clásica para una arquitectura de iglesia raramente innovadora en la región.
La nave estaba cubierta de un simple artesonado. El monumento será remodelado en el siglo XVII para transformarse luego en catedral de la diócesis.

Iglesia Saint-Saturnin
(1528)

Rue Munier - rue Croix-Boissée


Parroquia del antiguo suburbio de Vienne, Saint-Saturnin es una antiquísima iglesia de Blois. Hacia el 1500, la reina Ana de Bretaña contribuye a la construcción de una nueva iglesia de estilo gótico flamígero: solo se erigieron los pórticos de la fachada occidental y una puerta de la nave lateral sur.
En 1528, la cofradía de los marineros completa el edificio con la capilla Saint-Pierre, de estilo renacentista. La iglesia también es célebre por su culto a Notre-Dame-des-Aydes, como lo demuestran los exvotos conservados en la nave lateral norte.

Aître Saint-Saturnin
(1516-1520)

Rue Munier

Un "aître" es un cementerio monumental provisto de galerías, que cumple la función de osario. Constituido por un cobertizo rodeado de cuatro galerías, a menudo se lo confundía con un claustro. Pero una danza macabra esculpida en los capiteles de la galería sur recuerda su función. Esta iconografía expresa la igualdad de todos ante la muerte.
Construido entre 1516 y 1520, en 1807 se convierte en el lavadero del hospital general. Cedido a la ciudad de Blois en 1933, esta lo transformará en museo lapidario.

 

Pabellón Ana de Bretaña, jardín

(primer cuarto del s. XVI)

Avenue du Docteur-Jean-Laigret

El Pabellón Ana de Bretaña es, junto con la Orangerie, el último testimonio de los jardines reales del Castillo de Blois.
Construido en los “jardines bajos”, constituye un ejemplo único en la Francia de comienzos del siglo XVI.
Pese a la presencia de un oratorio, hay que retener la noción de “pabellón de recreo” destinado a los reyes.
Con todo, no hay que excluir una función múltiple asociada a los jardines: lugar de recogimiento, de reunión en cenáculo, de placer…

Fuente Luis XII
(1511)

Place Louis XII

Durante el reinado de Luis XII, Pierre de Valence, maestro fontanero, se encargará de efectuar las obras de canalización en la ciudad. En esa ocasión, una fuente del siglo XIII que depende del arsis, el granero condal, es reemplazada por el edificio actual.
En la nueva fuente está esculpido el escudo de la ciudad, además de una ornamentación típica de la época gótica. Del siglo XVI hasta el XIX, la fuente estaba adosada a unas casas, formando un conjunto hoy desaparecido. Desde entonces no ha cambiado de sitio.

Hôtels Amboise
y Épernon

(reconstrucción del s. XX en el emplazamiento original de fines del s. XV)

Place du Château

La reconstrucción del castillo por Luis XII a finales del siglo XV va acompañada de la edificación de un importante número de residencias privadas para los allegados al rey, en el antepatio del castillo y en la terraza de Foix.
A la izquierda, el hôtel d'Épernon contaba con cuatro ventanales en la planta baja que daban a las cocinas y una buhardilla restaurada en el siglo XIX.
A la derecha, la mansión llamada d'Amboise, construida para el oficial encargado de las cazas reales, Jacques de Dinteville, poseía una fachada de entramado de madera con decoración gótica. Ambos edificios, destruidos durante los bombardeos de 1940, fueron reconstruidos después de 1945.

 

Casa Usu Vetera Nova
mediados del s. XVI

1 rue Pierre-de-Blois

La construcción urbana en Blois comienza a decaer a partir de los años 1530, cuando Francisco I decide transferir la sede del poder a París.
Sin embargo, la mansión situada en el número 1 de la calle Pierre-de-Blois, del siglo XIII, refleja algunas remodelaciones efectuadas bajo el reinado de Enrique II de Francia.
La puerta de entrada, enmarcada por pilastras, está coronada por un lema esculpido en latín que puede traducirse como: “lo viejo se vuelve nuevo por el uso que se le da” o “con el tiempo, lo viejo se vuelve nuevo”. La casa medieval se convirtió en una mansión renacentista.

Hôtel Sardini
finales del s. XV, principios del s. XVI

7 rue du Puits-Châtel

Los palacetes se distinguen de las casas por sus accesos y por un sistema de circulación destinado a conectar los diferentes cuerpos de edificio. El palacete Sardini es un buen ejemplo de ello, con tres cuerpos principales que ocupan los tres lados de un patio, mientras que el cuarto está separado de la calle por un muro abierto por una puerta cochera.
La galería se inspira en el ala Luis XII del castillo, con sus pilares adornados con motivos italianizantes. La escalera ocupa un lugar privilegiado. Situada en la torrecilla exterior, su entrada es puesta de relieve por la escultura del puercoespín, emblema de Luis XII.

Hôtel de Vareilles
finales del s. XV, principios del s. XVI

5 rue du Puits-Châtel

Durante el reinado de Luis XII (1498-1515) se construyeron varios palacetes sobre las bases de casas medievales.
Así, la mansión de Vareilles conserva los vestigios de un sótano abovedado del siglo XIII.
Este palacete se articula alrededor de un patio con tres cuerpos principales casi independientes. La torrecilla de la escalera y la galería cubierta por bóvedas de crucería permiten la comunicación de un edificio con otro. La mansión se caracteriza por la conservación de un repertorio decorativo derivado de la tradición gótica (barandillas de las galerías, bóvedas ojivales) y por la tímida introducción de elementos italianizantes (pilastras encima de la puerta).